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Cuando el Estado protege un nombre

Hay decisiones públicas que no cambian precios, no modifican impuestos y no alteran la vida cotidiana de forma inmediata. No aparecen en titulares ni generan debate. Sin embargo, dicen mucho sobre cómo el Estado entiende su propio rol y sobre qué considera digno de ser cuidado. La resolución que exonera al SODRE del pago de tasas para registrar la marca “Sala Héctor Tosar – Auditorio Nelly Goitiño” es una de esas decisiones. A primera vista, parece un trámite menor. Un gesto administrativo. Un detalle técnico. Pero, leída con atención, revela una forma de pensar la cultura, la memoria y el patrimonio simbólico. Un acto administrativo, no un gesto simbólico El Estado no “homenajea” cuando registra una marca. No celebra. No conmemora. Actúa. Y en ese acto, define prioridades. Registrar un nombre no es solo una formalidad legal. Es una forma de protegerlo, de fijarlo, de evitar que se diluya o se use sin control. En el mundo contemporáneo, donde los nombres circulan, se apropian y se resi...

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